| La sabiduría... | |
| ...no proviene del exterior. Nace de la naturaleza íntima. Minero de uno mismo o buzo, da igual. Lo importante es mirar hacia adentro. Cuanto más hondo, más alto. Cuanta más oscuridad, más luz. Cuanto más hondo es el abismo, más alta es la visión. A la alegría sin objeto se llega desde un viaje que nace, a menudo, desde el miedo sin objeto. Los libros, ayudan. Pero es en la propia alma donde está todo escrito. Sólo se requiere paciencia y perseverancia para leer. Coraje. Y vencer a unos cuantos dragones. O mejor que vencerlos, convencerlos: vencer con... El Dragón no está afuera, está adentro. A menudo el primero es el de la duda. Luego viene el del miedo. Le sigue el de la rabia. El cuarto, acostumbra a ser el de la culpa. Finalmente, nos encontramos frente a un dragón pacífico: el de la verdad. No hay vuelta atrás. Entonces, todo tiene Sentido. | |
viernes, 21 de octubre de 2011
La sabiduría
viernes, 14 de octubre de 2011
Merecimiento
El merecimiento no siempre es egolatría, sino dignidad. Cuando damos lo mejor de nosotros mismos a otra persona, cuando decidimos compartir la vida, cuando abrimos nuestro corazón de par en par y desnudamos el alma hasta el último rincón, cuando perdemos la vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión. Que se menosprecie, ignore o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración o, en el mejor de los casos, ligereza. Cuando amamos a alguien que además de no correspondernos desprecia nuestro amor y nos hiere, estamos en el lugar equivocado. Esa persona no es merecedora del afecto que le prodigamos.
La cosa es clara: si no me siento bien de recibido en algún lugar, empaco y me voy. Nadie se quedaría tratando de agradar y disculpándose por no ser como les gustaría que fuera.
No hay vuelta de hoja. En cualquier relación de pareja que tengas, no te merece quien no te ame, y menos aún, quien te lastime. Y si alguien te hiere reiteradamente sin “mala intención”, puede que te merezca pero no te conviene”.
Sustraído del libro: ¿Amar o depender? De Walter Riso.
martes, 4 de octubre de 2011
Despertar
Para despertar busca toda la ayuda que puedas, lee los libros que encuentres, asiste a los encuentros que te inviten, ora, medita, respira y espera, todo ayudará, pero finalmente solo tu harás la alquimia, pues nada puede precipitarla, solo tu intención que suceda. Y aún si no hicieras nada de nada, espera tranquilo, igual ocurrirá... Si ya has despertado y ves como duermen los demás a tu alrededor, entonces camina en puntillas, respeta su sueño y descubre la perfección de sus propios tiempos, así como fueron perfectos los tuyos. Cuando ellos abran sus ojos, el fulgor de tu brillo los ayudará a despertar sin necesidad que hagas nada. Si aún duermes, relájate y disfruta tu sueño, estas siendo arrullado y cuidado. Despertar no es un acto de magia, aunque llenara de magia tu vida. Despertar no tiene nada que ver con tu mundo externo, aunque todo lo que te rodea parecerá tener un nuevo brillo. Despertar no cambiara tu vida, si bien sentirás que todo ha cambiado. Despertar no borrara tu pasado, pero al mirar atrás lo percibirás como la historia de alguien muy querido que aprendió muchas cosas, pero sentirás que ese alguien ya no eres tú. Despertar no despertara a tus seres queridos, pero ellos se verán más divinos ante tus ojos. Despertar no sanará todas tus heridas, pero ellas dejarán de gobernarte. Despertar no solucionará tu situación financiera, pero te sentirás millonario. Despertar no te hará más popular, pero ya no volverás a sentirte solo. Despertar no te embellecerá ante los ojos de los demás, pero te hará perfecto ante tu propia mirada. Despertar no te dará más poder, pero descubrirás el poder que tienes. Despertar puede que no disuelva los barrotes de tus cárceles, pero te dará la libertad de ser tú mismo. Despertar no cambiara el mundo, te cambiara a tí. Despertar no quita responsabilidad, muy por el contrario te dará conciencia de las consecuencias de tus actos y elecciones. Despertar no te hará tener siempre la razón, más bien ya no sentirás deseos de tenerla. Despertar no traerá caudales de amor a tu vida, descubrirás que ese caudal habita en ti. Despertar tiene poco que ver con lo que imaginas y tiene todo que ver con el amor. Despertar es amarte a ti mismo, con tus límites y con tus experiencias, es amar al otro como parte de tu ser y es amar a la existencia... Sí, amar esta bella vida tan sorprendente y variada en todos sus matices. Permítete disfrutar de la experiencia de ser el maravilloso Ser que ya eres. Tu vida es un acto sagrado pues es la creación del Dios que hay en ti, que eres tú.
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