La mente inventa la depresión.
La mente es la principal causante de la depresión, el 25 % de ellas se deben por alteraciones bioquímicas. El evento estresante externo debe encontrar vulnerabilidades psicológicas específicas para que germine la depresión. Aunque los pensamientos negativos frente a uno, al mundo y al futuro son los disparadores principales del trastorno, el sujeto depresivo posee un toque de pesimismo radical totalmente desalentador.
Hay personas que poseen el terrible don de ver solamente lo malo, un detector de fallas luctuoso y displacentero. Es la vieja costumbre gramatical de comenzar con un “Si pero...” a estos sujetos es mejor mantenerlos alejados, porque, además de ser patéticos, todo lo que tocan se opaca.
La depresión es una fuerte baja en el estado de ánimo (disforia), que genera síntomas motivacionales como ausencia de placer (“nada me provoca”, “la vida no tiene sentido”), síntomas emocionales (tristeza duradera, desamor, llanto, baja autoestima), síntomas físicos (apatía, fatiga, inapetencia o hiperfatiga, insomnio, pérdida de peso, baja de libido), síntomas mentales (negativismo, fatalismo, pesimismo, pérdida de atención y concentración).
Es fundamental establecer la diferencia entre tristeza y depresión:
1.- En la depresión siempre hay una tendencia al desamor personal y a la baja autoestima. En la tristeza, a pesar de todo, el sujeto se sigue queriendo a sí mismo.
2.- En la depresión hay un claro sentimiento autodestructivo, que puede incluso llevar a la muerte. La persona tristeza nunca piensa en destruirse.
3.- La persona depresiva siempre busca la soledad y el aislamiento afectivo. Una profunda decepción por la gente define gran parte de su comportamiento. El sujeto triste busca ayuda, y aunque a veces quiera estar solo, no pierde la capacidad de conectarse afectivamente con los demás.
4.- En el individuo depresivo, el estado de ánimo negativo se sobregeneraliza abarcando todas las áreas de su vida. El sujeto quejado de la enfermedad lleva la depresión a cuestas durante el día y a todas partes: de ahí que su desempeño se vea afectado seriamente alterado. En la tristeza, aunque el rendimiento disminuye un poco, el individuo puede seguir desempeñándose de una manera relativamente aceptable.
5.- La persona depresiva no tiene que tener una consciencia clara del porqué de la enfermedad, mientras que en la mayoría de los sujetos tristes pueden llegar a identificar claramente la causa de su malestar.
6.- La depresión es más intensa y dura más tiempo que la tristeza. Los síntomas de la depresión pueden durar meses, en la tristeza una o dos semanas.
Sabiduría emocional de Walter Riso
No hay comentarios:
Publicar un comentario