| La sabiduría... | |
| ...no proviene del exterior. Nace de la naturaleza íntima. Minero de uno mismo o buzo, da igual. Lo importante es mirar hacia adentro. Cuanto más hondo, más alto. Cuanta más oscuridad, más luz. Cuanto más hondo es el abismo, más alta es la visión. A la alegría sin objeto se llega desde un viaje que nace, a menudo, desde el miedo sin objeto. Los libros, ayudan. Pero es en la propia alma donde está todo escrito. Sólo se requiere paciencia y perseverancia para leer. Coraje. Y vencer a unos cuantos dragones. O mejor que vencerlos, convencerlos: vencer con... El Dragón no está afuera, está adentro. A menudo el primero es el de la duda. Luego viene el del miedo. Le sigue el de la rabia. El cuarto, acostumbra a ser el de la culpa. Finalmente, nos encontramos frente a un dragón pacífico: el de la verdad. No hay vuelta atrás. Entonces, todo tiene Sentido. | |
viernes, 21 de octubre de 2011
La sabiduría
viernes, 14 de octubre de 2011
Merecimiento
El merecimiento no siempre es egolatría, sino dignidad. Cuando damos lo mejor de nosotros mismos a otra persona, cuando decidimos compartir la vida, cuando abrimos nuestro corazón de par en par y desnudamos el alma hasta el último rincón, cuando perdemos la vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión. Que se menosprecie, ignore o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración o, en el mejor de los casos, ligereza. Cuando amamos a alguien que además de no correspondernos desprecia nuestro amor y nos hiere, estamos en el lugar equivocado. Esa persona no es merecedora del afecto que le prodigamos.
La cosa es clara: si no me siento bien de recibido en algún lugar, empaco y me voy. Nadie se quedaría tratando de agradar y disculpándose por no ser como les gustaría que fuera.
No hay vuelta de hoja. En cualquier relación de pareja que tengas, no te merece quien no te ame, y menos aún, quien te lastime. Y si alguien te hiere reiteradamente sin “mala intención”, puede que te merezca pero no te conviene”.
Sustraído del libro: ¿Amar o depender? De Walter Riso.
martes, 4 de octubre de 2011
Despertar
Para despertar busca toda la ayuda que puedas, lee los libros que encuentres, asiste a los encuentros que te inviten, ora, medita, respira y espera, todo ayudará, pero finalmente solo tu harás la alquimia, pues nada puede precipitarla, solo tu intención que suceda. Y aún si no hicieras nada de nada, espera tranquilo, igual ocurrirá... Si ya has despertado y ves como duermen los demás a tu alrededor, entonces camina en puntillas, respeta su sueño y descubre la perfección de sus propios tiempos, así como fueron perfectos los tuyos. Cuando ellos abran sus ojos, el fulgor de tu brillo los ayudará a despertar sin necesidad que hagas nada. Si aún duermes, relájate y disfruta tu sueño, estas siendo arrullado y cuidado. Despertar no es un acto de magia, aunque llenara de magia tu vida. Despertar no tiene nada que ver con tu mundo externo, aunque todo lo que te rodea parecerá tener un nuevo brillo. Despertar no cambiara tu vida, si bien sentirás que todo ha cambiado. Despertar no borrara tu pasado, pero al mirar atrás lo percibirás como la historia de alguien muy querido que aprendió muchas cosas, pero sentirás que ese alguien ya no eres tú. Despertar no despertara a tus seres queridos, pero ellos se verán más divinos ante tus ojos. Despertar no sanará todas tus heridas, pero ellas dejarán de gobernarte. Despertar no solucionará tu situación financiera, pero te sentirás millonario. Despertar no te hará más popular, pero ya no volverás a sentirte solo. Despertar no te embellecerá ante los ojos de los demás, pero te hará perfecto ante tu propia mirada. Despertar no te dará más poder, pero descubrirás el poder que tienes. Despertar puede que no disuelva los barrotes de tus cárceles, pero te dará la libertad de ser tú mismo. Despertar no cambiara el mundo, te cambiara a tí. Despertar no quita responsabilidad, muy por el contrario te dará conciencia de las consecuencias de tus actos y elecciones. Despertar no te hará tener siempre la razón, más bien ya no sentirás deseos de tenerla. Despertar no traerá caudales de amor a tu vida, descubrirás que ese caudal habita en ti. Despertar tiene poco que ver con lo que imaginas y tiene todo que ver con el amor. Despertar es amarte a ti mismo, con tus límites y con tus experiencias, es amar al otro como parte de tu ser y es amar a la existencia... Sí, amar esta bella vida tan sorprendente y variada en todos sus matices. Permítete disfrutar de la experiencia de ser el maravilloso Ser que ya eres. Tu vida es un acto sagrado pues es la creación del Dios que hay en ti, que eres tú.
martes, 27 de septiembre de 2011
SER FELIZ O TENER LA RAZÓN
SER FELIZ O TENER RAZON
Eran las 8 p. m. en una concurrida avenida.
Una pareja va retrasada para cenar con unos amigos.
La dirección es en un rumbo que no suelen frecuentar por lo que ella consultó el mapa antes de salir.
Él conduce y Ella le orienta, y le indica que gire en la siguiente calle a la izquierda. Él argumenta muy seguro que es hacia la derecha.
Inicia la discusión y casi al instante Ella calla y Él decide girar a la derecha. En pocos minutos Él se da cuenta de que estaba equivocado. Aunque es difícil, admite que tomo el camino equivocado, al tiempo que inicia el retorno. Ella en silencio le sonríe con camaradería.
Una vez que llegaron a la cita se disculparon por el retraso la noche transcurrió grata y amena.
Cuando habían emprendido el camino de regreso, Él comenta:
-Tú estabas segura de que tomaba el camino equivocado, ¿por qué no insististe para que me fuera por el correcto?
Ella responde:
- Porque íbamos retrasados y el tráfico tan congestionado, que los ánimos estaban calentándose, estábamos a punto de una agria discusión, si insistía más, habría estropeado la noche, y Entre Tener Razón y Ser Feliz, prefiero Ser Feliz.
Esta historia fue contada por una directora empresarial durante una conferencia sobre la simplicidad en el mundo del trabajo.
Ella utilizó el escenario para ilustrar la cantidad de energía que gastamos sólo para demostrar que tenemos razón, independientemente de tenerla o no.
Desde entonces, me pregunto más a menudo:
"¿Quiero ser feliz o tener la razón?"
jueves, 22 de septiembre de 2011
>La diferencia entre religión y espiritualidad
>
>* La religión no es solo una, sino cientos.
>* La espiritualidad es una.
>
>* La religión es para los que quieren seguir los rituales y la formalidad.
>* La espiritualidad es para los que quieren alcanzar la Ascensión Espiritual sin
>dogmas.
>
>
>* La religión es para los dormidos.
>* La espiritualidad es para los despiertos.
>
>* La religión es para aquellos que necesitan que alguien más les diga qué hacer,
>quieren ser guiados.
>
>* La espiritualidad es para los que prestan oídos a su voz interior.
>
>* La religión tiene un conjunto de reglas dogmáticas e incuestionables que has
>de seguir sin chistar.
>
>* La espiritualidad te invita a razonarlo todo, cuestionarlo todo y decidir tus
>acciones asumiendo las consecuencias.
>
>
>* La religión amenaza y amedrenta
>* La espiritualidad te da paz interior.
>
>* La religión habla de pecado y de culpa.
>* La espiritualidad te dice “ya pasó, no te remuerdas por lo que ya pasó, más
>bien levántate y aprende del error.
>
>
>* La religión lo reprime todo, te vuelve falso.
>* La espiritualidad lo trasciende todo, te hace verdadero.
>
>* La religión se te inculca desde niño, como la sopa que no quieres tomar.
>* La espiritualidad es el alimento que tú mismo buscas, que te satisface y es
>gustoso a los sentidos.
>
>
>* La religión no es Dios.
>* La espiritualidad es el TODO y por lo tanto es Dios.
>
>* La religión inventa.
>* La espiritualidad descubre.
>
>* La religión no indaga ni cuestiona.
>* La espiritualidad lo cuestiona todo.
>
>* La religión es humana, es una organización con reglas.
>* La espiritualidad es DIVINA, SIN sin reglas.
>
>* La religión es causa de división.
>* La espiritualidad es causa de unión.
>
>* La religión te busca para que creas.
>* La espiritualidad la tienes que buscar tu.
>
>* La religión sigue los preceptos de un libro sagrado.
>* La espiritualidad busca lo sagrado en todos los libros.
>
>* La religión se alimenta del miedo.
>* La espiritualidad se alimenta de la confianza.
>
>* La religión te hace vivir en el pensamiento.
>* La espiritualidad te hace vivir en la conciencia.
>
>* La religión se ocupa del hacer
>* La espiritualidad se ocupa del SER.
>
>* La religión es lógica
>* La espiritualidad es dialéctica
>
>* La religión te alimenta el ego.
>* La espiritualidad te hace trascenderlo.
>
>* La religión te hace renunciar al mundo
>* La espiritualidad te hace vivir en Dios, no renunciar a Él.
>
>* La religión es adoración
>* La espiritualidad es meditación.
>
>* La religión es seguir formando parte de la psicología de las masas.
>* La espiritualidad es individualidad.
>
>* La religión sueña con la gloria y el paraíso
>* La espiritualidad te hace vivirlo aquí y ahora.
>
>* La religión vive en el pasado y en el futuro.
>* La espiritualidad vive en el presente, en el aquí y ahora.
>
>* La religión es un encierro en tu memoria
>* La espiritualidad es LIBERTAD en CONSCIENCIA.
>
>* La religión cree en la vida eterna.
>* La espiritualidad te hace consciente de ella.
>
>* La religión te da promesas para después de la muerte.
>* La espiritualidad es encontrar a Dios en tu interior en ésta vida en el
>presente en el aquí y el ahora…
>Que la paz y la alegría sigan creciendo en tu corazón
martes, 13 de septiembre de 2011
Culpa vs Responsabilidad
¿Quién no se ha sentido culpable en su vida? Seguramente te ha pasado, que lastimas a otra persona sin querer y luego sientes una gran culpa. Todos cometemos errores, algunos insignificantes y otros muy importantes. El hecho es que cuando uno de estos errores afecta de alguna manera a otra persona, nos sentimos mal.
La culpa es un indicador de que estamos rompiendo una de las “reglas” sociales. Ya sean reglas establecidas formalmente, como respetar las señales de alto en la calle, o reglas implícitas o autoimpuestas como evitar herir los sentimientos de otros. La culpa se define como el estado emocional que surge de pensar que hemos actuado de manera indebida (ya sea que hicimos algo que no debimos haber hecho, o que no hicimos algo que debíamos hacer). La culpa es una actitud formada por emociones y pensamientos, que nos llevan a una sensación de auto devaluación. Es decir, la persona que siente culpa, se califica negativamente como persona, se siente mal consigo misma y se siente devaluada de alguna manera.
Generalmente, la culpa surge de manera automática, y nos puede servir como indicador de que algo en nuestra conducta no está en armonía con lo que nosotros consideramos adecuado. Sin embargo, quedarse con el sentimiento de culpa una vez que nos hemos dado cuenta de la situación no sirve de nada. Ni nos sirve a nosotros ni a la persona a quien hemos lastimado.
De lo que se trata realmente es de asumir nuestros actos, y hacernos responsables de enmendar las situaciones, hasta donde sea posible. Hay una gran diferencia entre sentirme culpable y sentirme responsable. La culpa me hace sentirme mal conmigo y me devalúa. Hacerme responsable me hace sentir mal hacia la conducta, pero me sigo sintiendo bien conmigo, aceptando que cometí un error, pero que eso no me devalúa como individuo. Pongamos un ejemplo:
Imagínate que estás a la mesa comiendo con un amigo. De repente en la emoción de la plática, haces un brusco ademán con tu brazo y tiras el vaso de agua que estaba frente a ti, bañando por completo a dicho amigo.
Los pasos a seguir para reaccionar con responsabilidad en vez de con culpa son:
1. Lo primero que haces es reconocer ante ti mismo que cometiste un error. Muchas personas se atoran en este paso, y no pueden aceptar ni ante ellos mismos que se equivocaron. Niegan su responsabilidad y la quieren poner en algo o alguien más. Pueden llegar a pensar incluso cosas como “que vaso tan inestable, por su culpa ahora mi amigo está todo mojado”. Debes aceptar ante ti que sí fuiste tú quien cometió el error.
2. Debes reconocer ante ti mismo también, que fue un error. Que no fue intencional, que eres humano y sí, a veces te equivocas, y que eso está bien y es inevitable. Este paso es fundamental, para que tú primero que nadie, te perdones a ti mismo.
3. Entonces debes disculparte. Hacerle saber a tu amigo, que honestamente lamentas lo sucedido, que no fue tu intención, y que asumes el hecho. Esta es la parte de asumir tu conducta, tu error, frente a los involucrados.
4. Después de esto, lo más adecuado es hacerte responsable del hecho en vez de sentirte culpable por él. Es decir, estar dispuesto a hacer todo lo que esté en tus manos para resolver, componer o pagar lo necesario para que la situación se arregle en la medida de lo posible. En el caso de tu amigo, quizá debas preguntarle cómo lo ayudas, alcanzarle unas servilletas, acompañarlo al baño para ayudarlo a secar su ropa, o llevarlo a su casa para que se cambie de ropa, o bien ofrecerle pagarle la tintorería, y si quieres exagerar, ofrecerte a comprarle nueva ropa (muy loco pero podría suceder, depende del caso). Dar opciones para arreglar aquello que tú “descompusiste” sería actuar responsablemente. Y aquí viene lo más importante: ESTO ES TODO LO QUE PUEDES HACER, NO PUEDES HACER MÁS.
5. Finalmente te será muy útil observar y entender lo sucedido para procurar que no ocurra otra vez. Aprender todo lo que sea posible de la situación, y seguir adelante.
jueves, 8 de septiembre de 2011
¿Tú que eres?
Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y de cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.
Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo.
Ahí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego.
En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir. Sin decir palabra.
La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre.
A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente.
Mirando a su hija le dijo:
- "Querida, ¿qué ves?"
- "Zanahorias, huevos y café", fue su respuesta.
La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella lo hizo y notó que estaban blandas.
Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro.
Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.
Humildemente la hija preguntó:
- "¿Qué significa esto, padre?"
Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.
La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había puesto débil, fácil de deshacer.
El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.
Los granos de café, sin embargo eran únicos: después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua.
- "¿Cuál eres tú, hija?. Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?", le preguntó a su hija.
- "¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?"
- "¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable, poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero... ¿eres amargada y áspera, con un espíritu y un corazón endurecido?"
- "¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor."
- "Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer, y haces que las cosas a tu alrededor mejoren... Que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumina tu camino y el de la gente que te rodea. Esparces con tu fuerza y positivismo el dulce aroma del café".
lunes, 5 de septiembre de 2011
La risa tiene poderes meditativos y poderes medicinales (Osho)
Ciertamente, cambia tu química, cambia tus ondas cerebrales, cambia tu inteligencia; te vuelves más inteligente. Las partes de tu mente que habían estado durmiendo, de repente se despiertan. La risa llega hasta lo más profundo de tu cerebro, de tu corazón. Un hombre de risa no puede sufrir un ataque al corazón. No es posible que un hombre de risa se suicide. Un hombre de risa llega automáticamente a conocer el mundo del silencio, porque cuando la risa cesa, súbitamente hay silencio. Y cada vez que la risa se hace más profunda es seguida de un silencio más profundo.
Ciertamente te aclara –de las tradiciones, de la basura del pasado—.Te da una nueva visión de la vida. Te vuelve más vivo y radiante, más creativo.
Ahora, hasta la ciencia médica dice que la risa es una de las medicinas más penetrantes con que la naturaleza ha provisto al hombre. Si puedes reír cuando estás enfermo recuperarás antes la salud. Aun cuando estés sano, si no puedes reír, antes o después perderás tu salud y te pondrás enfermo. La risa saca una porción de tus energías desde tu fuente interior hasta la superficie. La energía comienza a fluir, sigue a la risa como una sombra. ¿Lo has observado?: cuando te ríes de verdad, durante esos pocos momentos estás en un profundo estado meditativo. El pensamiento se detiene. Es imposible reír y pensar a la vez. Son cosas diametralmente opuestas: o puedes reír o puedes pensar… En unos pocos monasterios zen todo monje ha de iniciar la mañana riendo y ha de concluir la noche riendo: ¡lo primero y lo último!. Inténtalo. Es muy hermoso… Será difícil; si eres un marido o una esposa te será difícil ponerte a reír de repente por la mañana temprano. Pero inténtalo, es muy provechoso. Es uno de los más hermosos talantes con que puede uno despertarse, con que puede uno levantarse de la cama. ¡Sin nin¬guna razón!, porque no hay razón ninguna. Simplemente estás ahí otra vez, todavía vivo; es un milagro. Parece ridículo: ¿por qué estás vivo? Y el mundo está nuevamente ahí. Tu esposa todavía está roncando, y es la misma habitación y la misma casa. En este mundo continuamente cambiante… al menos por una noche nada ha cambiado. Todo está ahí: puedes oír al lechero, y el tráfico ya circula, y los mismos ruidos… ¡Vale la pena reírse!…
Contempla la ridiculez de toda la situación… y ríete a gusto. No abras los ojos. Tan pronto sientas que el sueño se ha ido, primero comienza a reír, después abre los ojos; y eso establecerá una ten¬dencia para todo el día. Si puedes reírte por la mañana temprano te reirás durante todo el día. Has creado un efecto concatenado: una cosa conduce a la otra, la risa provoca más risa. Y casi siempre he visto a la gente hacer justamente lo contrario. Desde bien temprano por la mañana se levantan de la cama quejándose, pesimistas, tristes, deprimidos, miserables. Entonces una cosa conduce a la otra –y por nada–, y se enfadan. Es algo muy malo porque cambia tu talante durante el resto del día, establece una pauta para todo el día…
El monje zen se va a dormir por la noche nuevamente con risas. El día ha concluido, nuevamente se cierra el teatro. Con su risa dice: «Adiós; y si nuevamente sobrevivo, nuevamente te saludaré con risas mañana por la mañana». ¡Inténtalo! Comienza y concluye tu jornada con risas y ya verás: poco a poco, entremedias de estas dos risas comenzará a haber más y más risa. Y cuanto más te conviertas en risa, más religioso serás”. Osho, De la medicación a la meditación
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Osho nos habla de la espiritualidad:
1.- ..De eso es de lo que trata la espiritualidad. Del vivir la muerte intensamente, del vivir la vida con intensidad,del vivir ambos tan apasionadamente que nada quede atrás sin ser vivido, ni incluso la muerte.
2.-La risa es la esencia misma de la religión. La seriedad nunca es religiosa, no puede ser religiosa. La seriedad es del ego, parte de la enfermedad misma. La risa es la ausencia de ego.
Sí, hay una diferencia cuando tú ríes y cuando ríe un hombre religioso. La diferencia es que tú siempre te ríes de otros y el hombre religioso se ríe de sí mismo, o de toda la ridiculez humana.
La religión no puede ser sino una celebración de la vida; y la persona seria se transforma en un inválido: crea barreras. No puede bailar, no puede cantar, no puede celebrar. La dimensión misma de la celebración desaparece de su vida. Se vuelve como el desierto y si eres un desierto puedes seguir pensando y pretendiendo que eres religioso, pero no lo eres.
Puedes ser un sectario, pero no religioso. Puedes ser un cristiano, un hindú, un budista, un jaino, un musulmán, pero no puedes ser religioso. Crees en algo, pero no sabes nada. Crees en teorías. Un hombre demasiado cargado de teorías se vuelve serio. Un hombre que no tiene cargas, que no agobie su ser con teorías, comienza a reírse.
3.-La risa relaja. Y la relajación es espiritual. la risa te devuelve a la tierra, de hacer descender de tus estúpidas ideas sobre el ser-más-santo-que-tú. La risa de lleva a la realidad tal y como es. El mundo es un juego de Dios, una broma cósmica. Y a menos que la comprendas como una broma cósmica nunca serás capaz de comprender el misterio supremo.
Estoy a favor de todas las bromas, estoy a favor de la risa.
Estamos tan apegados a nuestro sufrimiento que reímos, generalmente, sólo como una liberación de la tensión. Pocas veces, muy pocas veces, se ríe sin causa.
No somos capaces de reír, no somos capaces de ser felices; incluso en nuestra risa hay dolor.
Pero la risa es hermosa, es una profunda limpieza, una profunda purificación.
Osho ha ideado una técnica “de la risa”. Practícala cada mañana al levantarte y, dice él, cambiará toda la naturaleza de ese día.
MEDITACION DE LA RISA
Si te levantas riendo, pronto empezarás a sentir lo absurdo de la vida. No hay nada serio, incluso puedes reírte de tus desgracias, de tus sufrimientos, de ti mismo. Cuándo te levantas por la mañana, antes de abrir tus ojos, estírate como un gato. Estira cada parte de tu cuerpo. Disfruta con el estiramiento, disfruta al sentir tu cuerpo despertándose, volviendo a la vida. Después de tres o cuatro minutos de estiramientos, con tus ojos aún cerrados, ríe. Durante cinco minutos simplemente ríe. Al principio serás tú el que lo hagas, pero pronto, cuando intentes reír aparecerá una risa genuina.
Piérdete en la risa. Esta técnica puede llevarte algunos días, antes de que seas capaz de realizarla. No estamos acostumbrados a reír, hemos olvidado cómo hacerlo. Pero pronto será espontánea. Y entonces, cada mañana, ¡Disfruta
lunes, 29 de agosto de 2011
La mente inventa la depresión
La mente inventa la depresión.
La mente es la principal causante de la depresión, el 25 % de ellas se deben por alteraciones bioquímicas. El evento estresante externo debe encontrar vulnerabilidades psicológicas específicas para que germine la depresión. Aunque los pensamientos negativos frente a uno, al mundo y al futuro son los disparadores principales del trastorno, el sujeto depresivo posee un toque de pesimismo radical totalmente desalentador.
Hay personas que poseen el terrible don de ver solamente lo malo, un detector de fallas luctuoso y displacentero. Es la vieja costumbre gramatical de comenzar con un “Si pero...” a estos sujetos es mejor mantenerlos alejados, porque, además de ser patéticos, todo lo que tocan se opaca.
La depresión es una fuerte baja en el estado de ánimo (disforia), que genera síntomas motivacionales como ausencia de placer (“nada me provoca”, “la vida no tiene sentido”), síntomas emocionales (tristeza duradera, desamor, llanto, baja autoestima), síntomas físicos (apatía, fatiga, inapetencia o hiperfatiga, insomnio, pérdida de peso, baja de libido), síntomas mentales (negativismo, fatalismo, pesimismo, pérdida de atención y concentración).
Es fundamental establecer la diferencia entre tristeza y depresión:
1.- En la depresión siempre hay una tendencia al desamor personal y a la baja autoestima. En la tristeza, a pesar de todo, el sujeto se sigue queriendo a sí mismo.
2.- En la depresión hay un claro sentimiento autodestructivo, que puede incluso llevar a la muerte. La persona tristeza nunca piensa en destruirse.
3.- La persona depresiva siempre busca la soledad y el aislamiento afectivo. Una profunda decepción por la gente define gran parte de su comportamiento. El sujeto triste busca ayuda, y aunque a veces quiera estar solo, no pierde la capacidad de conectarse afectivamente con los demás.
4.- En el individuo depresivo, el estado de ánimo negativo se sobregeneraliza abarcando todas las áreas de su vida. El sujeto quejado de la enfermedad lleva la depresión a cuestas durante el día y a todas partes: de ahí que su desempeño se vea afectado seriamente alterado. En la tristeza, aunque el rendimiento disminuye un poco, el individuo puede seguir desempeñándose de una manera relativamente aceptable.
5.- La persona depresiva no tiene que tener una consciencia clara del porqué de la enfermedad, mientras que en la mayoría de los sujetos tristes pueden llegar a identificar claramente la causa de su malestar.
6.- La depresión es más intensa y dura más tiempo que la tristeza. Los síntomas de la depresión pueden durar meses, en la tristeza una o dos semanas.
Sabiduría emocional de Walter Riso
TOMAR LA DECISIÓN PARA BUSCAR PSICOTERAPIA
La decisión para entrar a psicoterapia nunca es sencilla. Buscar ayuda para solucionar problemas emocionales e interpersonales es considerada por algunos como reflejo de debilidad o dependencia inapropiada. Se cree equivocadamente que debemos poder trabajar sobre esas cosas nosotros mismos y que sería algo embarazoso (o de miedo) darse cuenta de que la vida se ha salido de control.
La experiencia de perder el control esta asociada con miedo, ansiedad, tristeza personal y enojo impredecible. Nos sentimos empujados y tirados por fuerzas internas donde perdemos nuestra capacidad de responder positivamente incluso a las actividades cotidianas más simples. La sensación de estar fuera de control a menudo resulta de tener que responder a eventos externos intensos imposibles de manejar, por ejemplo: cuando alguien muere, nos enfrentamos con el hecho de lidiar cara a cara con la muerte sin entrenamiento previo de dicha área. Las decisiones necesitan ser tomadas y las relaciones mantenidas a un paso que literalmente abruman la capacidad del doliente de responder eficientemente. Ansiedad, agobio, fatiga y una sensación de desesperación invaden la vida emocional de las personas. Él o ella dicen “me siento fuera de control” a manera de poder explicar las sensaciones complejas de enfrentar espontáneamente a una nueva y exigente situación. La sensación de estar fuera de control también puede provenir de ser inconscientes de los fenómenos emocionales y conductuales significativos que están afectando la mente consciente. Como si tuviéramos una visita invisible dentro de nuestra casa, que interfiere con nuestra rutina diaria y permanece más allá de nuestro control y capacidad de influir sobre lo que se hace. Sufrimos las consecuencias de su fuerza quebrantadora, nos sentimos asustados y paranoicos de que nunca podremos saber que hará después. Debido a la angustia de tener a este huésped invisible en casa perdemos la capacidad de actuar y pensar clara y racionalmente y nos obsesionamos tratando de controlar o someter a este visitante invisible desperdiciando cantidades increíbles de energía y tiempo y como es invisible estamos condenados a fallar incluso abogando y pidiendo a Dios ayuda. Cuando hemos usado todas las estrategias conocidas nos empezamos a sentir cada vez más desamparados e impotentes. La confianza de nosotros mismos se erosiona y encontramos que cualquier refugio es preferible a la vulnerabilidad de compartir espacio vivo con una fuerza más allá de nuestro control. Algunos beben, algunos toman tranquilizantes, algunos explotan hacia fuera violentamente, en cierto punto cualquier cosa es mejor a no tener más un cielo tranquilo en cual vivir.
Con el tipo correcto de conocimiento y con suficiente comprensión de cómo nuestras experiencias de vida nos han llevado a este punto, el visitante invisible se convierte en algo visible y en esta medida pierde su poder de asustarnos y podemos empezar una relación productiva con él, puede que no se vaya pero podemos aprender a darle su propio espacio y no sufrir su influencia.
Difícilmente este conocimiento y entendimiento se puede alcanzar sin ayuda, podemos sentirnos perdidos dentro de nuestra propia casa drenada por las tentativas vanas de ver algo que esta más allá de nuestra visión y que solamente un forastero puede verter cierta luz en nuestro área personal de obscuridad. Es aquí donde la psicoterapia puede ser de gran ayuda, el psicoterapeuta idealmente debe ser una persona que ha tomado los soplos de la vida con ayuda de otra gente y ha encontrado la manera de vivir más o menos con éxito en compañía de los visitantes invisibles que van y vienen constantemente. El terapeuta es en un sentido un maestro quien ha estado allí antes, según la definición japonesa de la palabra. Un curador herido, alguien que puede compartir conocimiento y experiencia y no solo adoptar una postura impersonal de superioridad y omnipresencia.
Con el flujo continuo de acontecimientos de la vida es inevitable que sintamos de vez en cuando que estamos fuera de control, no existe un punto donde podamos decir esta bien, es lo que es y lo hice. Una vez que un nivel de perfección o satisfacción se ha alcanzado uno nuevo viene empujando dentro de nuestra consciencia y demandando nuestra atención. Cada crisis es apenas otra oportunidad de desarrollar mayor comprensión de uno mismo y abrirse niveles más profundos de conocimiento personal. El objetivo último de tal conocimiento es la armonía. La armonía es estar viviendo con los amortiguadores de choque psicológico en vez de tratar de encontrar esa trayectoria sin tropezones y agujeros.
Nos sentimos fuera de control porque el envase que es nuestra mente consciente resiste y rechaza crecer, prefiere lo conocido y lo familiar. Nuestras experiencias de la vida empujaran constantemente a este envase llevándonos a sentir que esta a punto de estallas. Así como el escultor tiene que trabajar la arcilla para ser moldeada, nosotros tenemos que trabajar este envase con esfuerzo y paciencia apropiada para ablandarlo y hacerlo más flexible, en cuanto más suave sea más grande será el espacio para los visitantes desconocidos.
Si fue de tu interés este artículo escribe o llama
Teléfono celular: 55-32-23-5955.
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